AUTISMO

¿Qué es el autismo infantil?
Una de las alteraciones más graves del desarrollo, la conducta y la comunicación en la primera infancia es la que se conoce con el nombre de "autismo infantil precoz". Son muchas las personas que desconocen las características de esta "enfermedad" o, peor aún, están mal informadas sobre ellas. Lo primero que hay que hacer para ayudar de algún modo a las personas autistas es conocer qué es el autismo, en qué consiste esa perturbación que presentan algunos (bastantes) niños y adultos y que constituye un serio problema personal, familiar y social que requiere la ayuda y la colaboración de todos.


¿Qué es el autismo?
La pregunta es difícil de contestar porque nadie lo sabe del todo. Es decir: no conocemos aún las verdaderas causas de esta "enfermedad", que afecta aproximadamente a 4 ó 5 niños por cada 10.000 nacidos y es cuatro veces más frecuente en varones que en niñas. Lo que sí conocemos son los "síntomas" de la alteración, sus manifestaciones visibles "desde fuera". Vamos a referirnos a ellas.
Estas manifestaciones o síntomas comienzan siempre antes de los tres años de edad y, en ocasiones, desde el nacimiento, aunque en el primer año suelen ser poco claras, haciendo difícil el diagnóstico de autismo en esta época de la vida. Hay algunos niños en que el autismo se manifiesta después de un período de desarrollo aparentemente normal. En cualquier caso, los primeros síntomas del autismo suelen ser "insidiosos" y poco claros y es frecuente que provoquen, en los padres y familiares de los afectados, un vago sentimiento de intranquilidad y temor más que una actitud eficaz de búsqueda de ayuda profesional.
Muchas veces, lo primero que se observa es una gran pasividad en el niño, que tiende a permanecer ajeno al medio, absorto, poco sensible a las personas y a las cosas que hay a su alrededor. En otras ocasiones, el niño se muestra, por el contrario, muy excitable y llora casi constantemente sin ninguna razón aparente. Frecuentemente, el primer temor que tienen los padres es el de que el niño pueda ser sordo, debido a su falta de interés por las personas y el lenguaje. Pero la "sordera aparente" se acompaña de otros síntomas: muchas veces, las acciones del niño se limitan cada vez más, convirtiéndose en "estereotipias", que son movimientos "extraños" y repetidos con las manos, los ojos, la cabeza o todo el cuerpo (por ejemplo, balanceándose una y otra vez). Al mismo tiempo, las conductas más "positivas" (sus juegos, imitaciones, gestos comunicativos) no llegan a desarrollarse o se pierden progresivamente. Casi siempre, estos primeros "síntomas" se acompañan de otras alteraciones muy perturbadoras para las personas que rodean al niño autista, como los problemas persistentes de alimentación, falta de sueño, excitabilidad difícilmente controlable, miedo anormal a personas y sitios extraños, tendencia a no mirar a las personas y a evitar o permanecer indiferente a sus abrazos y mimos, etc.
Es frecuente que, desde muy pronto, el niño autista muestre una gran resistencia a los cambios de ambientes y rutinas habituales, reaccionando a ellos con fuertes rabietas y tratando de evitar cualquier clase de cambios. Es como si pretendiera mantener el medio siempre constante. Este síntoma es el más característico, junto con el aislamiento, la evitación de las personas o indiferencia hacia ellas. Muchas veces se describe al niño como "encerrado en una campana de cristal", una especie de muralla invisible que le separa de las personas. La "comunicación intencionada", activa y espontánea, que suele desarrollar el niño normal desde los 8-9 meses, a través de sus gestos y vocalizaciones prelingüísticas, se ve muy perturbada o limitada en los niños autistas. La falta de sonrisa social, mirada a las personas, gestos y vocalizaciones comunicativas, la falta de "apego", en una palabra, es la característica más evidente de su conducta.
Estas dificultades se manifiestan, con más claridad aún, a partir del año y medio o los dos años, edad en que los niños normales hacen progresos muy rápidos en la adquisición del lenguaje. Algunos niños autistas tienen un desarrollo normal, que llega, incluso, a la adquisición de un lenguaje funciona] y "correcto", que luego se perderá o alterará seriamente con el desarrollo de la enfermedad. En otros muchos, el momento del lenguaje marca ya claramente el paso de las preocupaciones más inconcretas de la etapa anterior -por parte de los padres- a un temor más definido, que suele llevarles a buscar el consejo y la ayuda de los especialistas. Con frecuencia ocurre que, en esta edad de desarrollo del lenguaje, el niño se muestra aún más claramente aislado, excitado, encerrado en estereotipias o conductas rituales, falto de juego, incomunicado y no desarrolla el lenguaje o bien adquiere un lenguaje muy perturbado. En ocasiones llega a decir palabras repetitivas y sin sentido, en otras permanece "mudo", en algunas adquiere con extraordinaria lentitud un lenguaje más funcional. Además no parece interesarse por el lenguaje de los demás y, muy frecuentemente, no comprende más que órdenes muy simples o rutinas muy repetidas. A veces, no parece comprender nada. Es importante recordar que las alteraciones y deficiencias del lenguaje se dan, de un modo o de otro, en todos los niños autistas. Es decir, constituyen uno de los criterios para diagnosticar la enfermedad.
El período que se extiende entre los 18 meses y los 4 ó 5 años es extraordinariamente importante para el niño normal: en él desarrolla su lenguaje, se integra activamente en el ámbito social de la familia y la escuela, asegura sus recursos efectivos y emocionales, adquiere conceptos y progresa en sus habilidades de pensamiento, memoria, etc. Sin embargo, ésta suele ser la etapa más difícil y alterada de los niños autistas. Es frecuente que, a las deficiencias de su lenguaje, capacidad de emplear símbolos, comunicación y acción, se añadan nuevos problemas de conducta o se acentúen los que existían previamente. Pueden aumentar las "estereotipias", dificultades de alimentación y sueño, rabietas y resistencias a los cambios, muestras de excitación y ansiedad inexplicables. El niño puede permanecer largas horas ajeno a las personas y a otros estímulos del medio, realizando unas mismas acciones repetitivas, sin juego ni conductas de exploración. Además puede mostrar claras dificultades para aprender a través de la imitación y de la observación de la conducta de los demás.
Resulta difícil explicar con palabras la Rimportancia y amplitud de las alteraciones de los niños autistas en esta etapa. El lector puede imaginar a un niño encerrado en sí mismo, indiferente a los demás, ajeno a los estímulos, repitiendo una y otra vez unas mismas acciones sin sentido aparente. Pueden aparecer "autoagresiones". Es decir, conductas consistentes en golpearse a sí mismo. A veces, algunos niños autistas permanecen durante horas mirándose las manos, o balanceándose, poniendo los dedos o manos en posiciones extrañas. También podemos observar extrañas respuestas a los estímulos del medio: niños que parecen sordos pero se extasian con ligeros ruiditos o con música, o que hacen girar objetos y se estimulan con cosas sin significado, ignorando a las personas, evitando su contacto, ajenos a sus palabras y expresiones emocionales... en realidad el niño parece estar "solo", aunque los demás estén con él, y su dificultad para usar y comprender gestos y lenguaje acentúan esta impresión. Al observador ajeno le desconciertan, generalmente, estas alteraciones en un niño que, por otra parte, suele tener una apariencia sana y normal y, frecuentemente, una expresión inteligente.
Cuando el niño autista tiene esta edad (entre 2 y 5 años) es cuando la familia suele encontrar alguna ayuda profesional, después de muchas consultas a diversos especialistas. Se considera generalmente que el diagnóstico precoz es un factor importante para ayudar eficazmente a los niños autistas, sin embargo es raro que los cuadros de autismo sean diagnosticados antes de los 18 meses.
¿Cuál es la evolución posterior del autismo?
En general, la escolarización adecuada del niño, las sesiones individuales de tratamiento y la ayuda psicológica y médica contribuyen a que la evolución sea positiva (aunque, generalmente, lenta) entre los 5 años y la adolescencia. Suele disminuir la excitación del niño y sus rabietas, estereotipias y autoagresiones (en caso de darse). Adquiere algunas o muchas habilidades intelectuales y de autonomía y lenguaje, en algunos casos. Se hacen menores sus dificultades de comunicación. Pero esta evolución es muy variable de unos niños a otros, como son muy variables los niveles de capacidad intelectual, lenguaje, autonomía de los niños autistas y la gravedad y, frecuencia de sus alteraciones de conducta. En los extremos hay un número limitado de niños con una evolución muy positiva o que no desarrollan apenas sus capacidades. En líneas generales, lo que ocurre es que la persona que padece autismo mantiene su alteración, aún cuando los síntomas puedan atenuarse.
La adolescencia se acompaña de una acentuación de la evolución positiva en unos casos y de la aparición de nuevas dificultades en otros. Debemos tener en cuenta que éste es un período relativamente frágil en el desarrollo de todas las personas. También lo es en los autistas. Puede aumentar de nuevo su excitación, su ansiedad y las alteraciones de conducta. A veces, reaparecen autoagresiones, rituales y estereotipias o se presentan crisis epilépticas. Pero en muchos casos, se acentúa la evolución favorable.
¿Y el autista adulto?
En la mayor parte de los casos sigue Erequiriendo asistencia y ayuda profesional. Muy raras veces llega a desarrollar un trabajo independiente y productivo. Más infrecuente aún es que llegue a vivir con independencia. En la mayoría de los casos, los autistas adultos necesitan ser atendidos de forma muy continuada para garantizar su bienestar psicológico, protegidos en sus actividades laborales, ayudados por personas cercanas y profesionales. En general, los autistas adultos requieren ambientes poco complejos, ordenados y fáciles de comprender.
El autismo fué definido por primera vez en 1943, por un psiquiatra austríaco llamado Leo Kanner. Desde entonces se han realizado muchas investigaciones buscando la causa de esta alteración. Ya hemos señalado que estas causas aún no se conocen. Sin embargo, los estudios realizados permiten llegar a algunas conclusiones que contradicen opiniones mantenidas durante varios años. Por ejemplo, la mayoría de los investigadores están de acuerdo en que el autismo no es una alteración de origen psicológico o familiar, sino biológico. Se han investigado y encontrado alteraciones neurofisiológicas, neuroanatómicas, bioquímicas, inmunológicas de diversas clases. Los resultados actuales no son definitivos pero sí prometedores. Algún día se conocerán mejor las causas del autismo y ésto quizá lleve a una terapia más eficaz. Pero actualmente, aunque desconozcamos sus causas principales, ya podemos ayudar a las personas con autismo y a sus familias.
Con este objetivo de ayuda se creó en 1976 la Asociación de Padres de Niños Autistas (APNA) de España y se desarrollaron los servicios que esta Institución presta.


RECUERDA


· El autismo es una alteración severa del desarrollo y la comunicación que aparece antes de los 30 meses.
· Se dá en 4 niños por cada 10.000 y es cuatro veces más frecuente en varones que en niñas.
· Se desconocen sus causas, aunque la mayoría de los investigadores están de acuerdo en que estas son de origen biológico.
· Hay cuatro características fundamentales que presentan todas las personas que padecen autismo:
1. La alteración aparece precozmente.
2. Tienen severas dificultades de comunicación y relación.
3. Su lenguaje presenta alteraciones y deficiencias.
4. Realizan acciones "ritualizadas"; se resisten a los cambios en el medio.
· La inteligencia de las personas con autismo puede ser muy variable, oscilando desde la normalidad a una deficiencia profunda con características especiales.
· Todos los autistas se caracterizan por un desarrollo disarmónico en las distintas áreas de funcionamiento psicológico.
· El autismo puede manifestarse desde el comienzo de la vida o después de una evolución normal en el periodo de 0 a 30 meses.
Los síntomas más frecuentes son:
Del nacimiento a los 18 meses:
· Alteraciones del lenguaje o falta de este.
· Excitación, ansiedad difícilmente controlable.
· Resistencia a distintas clases de cambios.
Movimientos repetitivos (estereotipias) con las manos, cabeza, cuerpo... etc.
· Escaso desarrollo de respuestas de autonomía en el vestido, control de esfínteres... etc.
· Frecuentemente se presentan autoagresiones.
· Falta de imitación, simbolización y juego.
Dificultades de relación
Despúes de los 4-5 años.
· Dificultad o imposibilidad de manejar símbolos.
· Persistencia de alteraciones del lenguaje.
· Tendencia al aislamiento y dificultades importantes de relación.
A pesar de las graves dificultades de comunicación y conducta que tienen las personas con autismo, tenemos recursos para ayudarlos, a ellos y a sus familias. El primero de estos recursos es la educación. Como cualquier niño, el niño autista puede y debe ser educado. Para ser eficaz, su educación tiene que ser, casi siempre, muy personalizado y realizada por personas con un alto grado de especialización y profesionalidad y, desde luego, de comprensión y de entrega. Es necesario, además, que los educadores de los niños autistas posean un conocimiento profundo de técnicas y procedimientos capaces de desarrollar y ayudar a los niños. El objetivo de los educadores es el mismo que tienen las personas que educan a otros niños: hacerles más felices, más humanos, más capaces, más independientes, más comunicativos. Pero, en el caso de los niños autistas, estos objetivos sólo pueden lograrse, en muchos casos, cuando el niño es atendido de forma muy exclusiva y eficiente por el educador. Por eso, en los colegios de los niños autistas sólo hay tres o cuatro alumnos por profesor. Esto encarece mucho la educación (más, si tenemos en cuenta las necesidades de psicoterapia individualizada, tratamiento del lenguaje, psicomotricidad, etc.) pero es la única manera de lograr el desarrollo de muchos de los niños autistas. Hay niños, en realidad, que sólo aprenden cuando hay un profesional dedicado exclusivamente a ellos. Otros, en cambio, pueden llegar a integrarse en colegios normales y beneficiarse de esta experiencia. La mayoría necesita, durante mucho tiempo, una educación cuidadosamente programada, en un ambiente estable, familiar y con muy pocos niños.
Otra necesidad fundamental es la que tienen las familias de recibir orientación, formación y ayuda. Debido a las alteraciones de los niños autistas, sus familiares están sometidos a serias situaciones de tensión y es fácil que desarrollen sentimientos de frustración e impotencia si no reciben la ayuda profesional adecuada. La orientación, asesoramiento y formación de las familias son también necesarias para que el niño se desarrolle realmente, ya que una de las características de los niños autistas es su dificultad para "generalizar los aprendizajes" escolares a las situaciones extraescolares.
Por eso, es necesario que se mantenga una "consistencia" entre las pautas familiares y las escolares. Las experiencias de "escuelas de padres", asesoramiento familiar, formación de las familias en los procedimientos para tratar y educar a los niños autistas, son tan necesarias como los propios centros educativos.
Naturalmente, los niños autistas requieren asistencia psicológica y médica. Su aislamiento, alteraciones de conducta, dificultades especiales y de alimentación y sueño, problemas de comunicación y lenguaje, perturbaciones de atención y deficiencias de aprendizaje, imitación, juego, relación, etc. exigen una supervisión frecuente y la orientación de psicólogos y médicos. Podemos decir que los procedimientos psicológicos y médicos deben estar coordinados e integrados con los educativos para conseguir objetivos eficaces. Todo ello exige la formación de profesionales especializados en autismo, capaces de comprender y tratar las importantes alteraciones que presentan las personas con autismo.
En muchos casos, la supervisión y el tratamiento tienen que ser mantenidos durante toda la vida del autista. Este hecho plantea la necesidad de crear centros adecuados para los adultos autistas, ambientes ajustados a sus necesidades. Esta es una de las necesidades mas urgentes que tenemos actualmente: la de poder completar la labor educativa y terapeútica con centros de adultos en que estos puedan sentirse lo mejor posible, ejercer la autonomía alcanzada, realizar actividades que llenen su vida de sentido y permitan subdesarrollo emocional. Algunos autistas se desarrollan hasta el punto de poder integrarse prácticamente en el complejo mundo de las personas "normales", pero otros muchos tienen que ser asistidos, ayudados, orientados durante toda la vida. Para las familias de muchos es una grave preocupación el pensar en el futuro, en el momento en que los padres falten, en la actual carencia de centros adecuados para atender a las necesidades del autista adulto.
La educación, el asesoramiento familiar, la atención psicológica y médica, la creación de centros e instituciones que puedan atender a los adultos son las necesidades a corto plazo de los autistas. El recurso principal de ayuda a largo plazo es la investigación. La esperanza de curación del autismo depende de los esfuerzos y avances de los investigadores en la búsqueda de causas y procedimientos terapeúticos. Hasta ahora, el autismo ha sido "reacio" a mostrar sus secretos y es aún muy desconocido en sus mecanismos íntimos, pero esto no debe llevar a pesimismo o a abandonar los esfuerzos de investigación. Sus resultados pueden ser a largo plazo pero tienen una importancia fundamental.
Finalmente, la última necesidad esencial de Flas personas autistas es la de ser comprendidas y aceptadas. Es decir, es preciso desarrollar una mayor sensibilidad social hacia sus problemas y necesidades. Cada uno de nosotros puede contribuir a ello con sus recursos intelectuales, emocionales y materiales. Muchos de los problemas de las personas con autismo se resolverán cuando todos nos convenzamos de que el autismo no es ajeno a nosotros y exige la colaboración de todos los que puedan sentirse integrados en la empresa de incorporarse a los demás a un mundo significativo y humano.

RECUERDA

Entre las necesidades más importantes de las personas autistas y sus familias están las siguientes:
1. Educación adecuada e individualizada.
2. Orientación, formación y ayuda a las familias.
3. Asistencia psicológica y médica.
4. Creación de centros para adultos autistas.
5. Investigación de las causas y tratamiento del autismo.
Conciencia social de la problemática de las personas autistas y sus familias.