ESQUIZOFRENIA
La esquizofrenia es una enfermedad mental. El término
"esquizofrenia" significa literalmente - mente dividida - , es
decir, división entre la realidad y el paciente, que cada vez se halla más
alejado de lo real y más encerrado en su mundo de delirios y fantasías.
Debido a esta separación de la realidad, a la esquizofrenia se la
considera una psicosis y a los enfermos que la padecen psicóticos.
La Esquizofrenia es un desorden cerebral que deteriora la capacidad de las
personas para pensar, dominar sus emociones, tomar decisiones y
relacionarse con los demás. Es una enfermedad crónica, compleja y que no
afecta por igual a todos los pacientes. En el cerebro existen miles de
millones de células nerviosas, cada una tiene ramificaciones que
transmiten y reciben mensajes procedentes de otras células nerviosas.
Estas ramificaciones liberan sustancias químicas llamadas
neurotransmisores, los cuales transportan los mensajes desde el final de
una ramificación del nervio hasta el final de otra. En el cerebro
afectado por la Esquizofrenia algo funciona mal en este sistema de
comunicación, las percepciones entran pero son orientadas por el mal
camino o se obstruyen o bien terminan en un destino equivocado.
La Esquizofrenia puede desarrollarse de forma tan gradual que nadie se
dé cuenta durante mucho tiempo de que algo va mal. A este lento deterioro
se le llama ataque gradual o esquizofrenia insidiosa. Ésta puede o no
conducir a un episodio agudo o de crisis.
Puede desarrollarse también de forma repentina con cambios dramáticos en
la conducta que pueden producirse en las últimas semanas o incluso en los
últimos días. A estos cambios repentinos se les llama, crisis de
esquizofenia rápida o brusca. El ataque repentino con frecuencia conduce
de forma rápida, a un episodio agudo.
La profesión médica caracteriza los síntomas de Esquizofrenia como
positivos consisten en aquellas cosas que el paciente hace o experimenta y
que las personas sanas no suelen presentar (delirios, alucinaciones y
conductas extravagantes) y negativos aquellas cosas que el paciente deja
de hacer y que los individuos sanos suelen realizar cotidianamente (propia
conducta y motivación).
· Trastornos del pensamiento: se manifiesta en la práctica por el
hecho de que el paciente dice cosas que para los que le rodean no tienen
sentido.
· Falsas creencias que no pueden desarraigarse: son lo que se denomina
delirios, ideas absolutamente falsas que el paciente cree ciegamente
(creerse perseguido por alguien), definido popularmente con la palabra
paranoia.
· Alucinaciones: consiste en percibir cosas, sonidos o sensaciones que en
realidad no existen.
· Negación de la enfermedad: se trata de negar absolutamente que exista
la enfermedad, es decir, el paciente no es consciente de que está
enfermo.
· Sentido alterado de sí mismo: la persona tiene una sensación de
carecer de cuerpo, de no existir como persona, le resulta difícil
distinguir entre donde termina su cuerpo y donde empieza el resto del
mundo.
· Cambios en las emociones: las emociones pueden presentarse como
inafectivas o fuera de control y muy aumentadas. La inafectividad puede
conducir a una carencia de expresión facial y a una apariencia de
desinterés generalizado por lo que acontece. Las emociones también
pueden estar fuera de lugar, por ejemplo, llorando ante algo divertido.
· Aislamiento: también conocido con la palabra "autismo",
conducta por la que el paciente se encierra en si mismo y en su mundo
interior, rompiendo con el exterior.
· Falta de motivación: la persona puede sentirse agotada y sin motivación,
puede perder el interés por la vida, se manifiesta por una pérdida
progresiva en el autocuidado, limpieza y orden.
· Depresión: en el comienzo de la enfermedad el paciente se encuentra
inquieto y ansioso, es la angustia provocada por el sentimiento de que
algo grave está ocurriendo y de que no pueda hacer nada para evitarlo.
Pueden aparecer sentimientos depresivos que pueden inducir al paciente al
suicidio.
La mayor parte de la gente que padece Esquizofrenia no tiene todos estos síntomas.
Algunos se ven más severamente afectados que otros. Los síntomas hacen
demasiado difícil llevar una vida normal. El mundo se convierte en un
lugar confuso y con frecuencia espantoso.
FORMAS DE LA ENFERMEDAD
No todas las esquizofrenias son las mismas ni todas evolucionan igual ni
requieren el mismo tratamiento. Por este motivo, es importante hablar de
aquellos subtipos de esquizofrenias que los profesionales entienden que
pueden darse para distinguir el caso.
Esquizofrenia paranoide: es el tipo más frecuente, se caracteriza por
un predominio de los delirios, en particular los delirios relativos a
persecución o supuesto daño de otras personas o instituciones hacia el
paciente. El enfermo está suspicaz, irritable, elude la compañía, mira
de reojo y con frecuencia no come y cuando se le pregunta suele eludir la
respuesta con evasivas. Suele ver y oir cosas que no existen, lo que
genera mucha angustia y temor.
Esquizofrenia hebefrénica: es menos frecuente, se caracteriza por las
alteraciones del estado de ánimo. El paciente se ríe sin motivo y de
forma poco expresiva, se queja de problemas imaginarios y poco concretos,
"siempre tiene la razón", si se les lleva la contraria. Es una
forma de esquizofrenia que suele aparecer antes que la paranoide y es
mucho más grave, con peor respuesta a la medicación y evolución más
lenta y negativa.
Esquizofrenia catatónica: mucho más rara que las dos formas
anteriores, se caracteriza por alteraciones motoras, ya sea una
inmovilidad persistente y sin motivo aparente, o una agitación. Un síntoma
muy típico es la llamada obediencia automática, según la cual el
paciente obedece ciegamente las ordenes sencillas que se le dan.
Esquizofrenia indiferenciada: se aplica a aquellos casos que siendo
verdaderas esquizofrenias, no reúnen las condiciones de ninguna de las
tres formas anteriores, y se suele utilizar como un "cajón de
sastre" en el que se incluye a aquellos pacientes imposibles de
definir.
Esquizofrenia residual: en ella desembocan muchas esquizofrenias, sean
del tipo que sean, con el paso del tiempo, con el progresivo deterioro de
la inteligencia y del pensamiento. Sus síntomas son la apatía, inhibición,
falta de iniciativa, pasividad, empobrecimiento del lenguaje y del
pensamiento y un deterioro del autocuidado y del aseo. Este tipo de
esquizofrenia es el gran reto de la rehabilitación psicosocial actual, y
ocupa un porcentaje importante de las camas psiquiátricas de los centros
sanitarios.
OTRAS ENFERMEDADES MENTALES GRAVES
Trastornos maníaco depresivos y depresiones graves: se incluyen los
trastornos maníacos (humor exaltado de intensidad claramente anormal),
depresivos (marcada y persistente falta de interés por las cosas,
incapacidad para sentir placer con actividades que antes gustaban, falta
de respuesta emocional, perdida del apetito, problemas con el sueño,
enlentecimiento) o bipolares (alternan fases maníacas con depresivas).
Trastornos de personalidad: son alteraciones del modo de ser
propio del individuo, de su forma de vivir y de comportarse, que se desvían
de lo normalmente aceptable en su entorno. Las más comunes son:
Personalidad paranoide: el sujeto tiene gran desconfianza y
recelo a todo lo que le rodea.
Personalidad esquizoide: personas introvertidas, retraídas, que
evitan el contacto social, frías, que no expresan emociones.
Personalidad obsesiva: son rígidos, perfeccionistas,
escrupulosos.
Trastorno antisocial de la personalidad: individuos que no
respetan las normas sociales, incapaces de aprender de la experiencia,
irresponsables, sin preocupación por los sentimientos de los demás, baja
tolerancia a la frustración e impulsividad.
Trastornos obsesivo compulsivo: la persona tiene una serie de
pensamientos (obsesiones) muy persistentes, que vive como algo consciente
y reconoce como absurdo, pero que no puede evitar. A diferencia de los
delirios, reconoce que todos estos pensamientos son fruto de su mente, éstos
le crean un gran malestar que intenta mitigar con una serie de
comportamientos repetitivos (compulsiones).
Trastornos mentales orgánicos: en este diagnóstico se incluyen
los diferentes tipos de demencias (Alzheimer, vascular, etc…). Existen
problemas fundamentalmente con la memoria y la capacidad intelectual e
procesar información, además de falta de control emocional.
Trastornos fóbicos: consiste en un miedo irracional, ilógico y
desproporcionado ante ciertos objetos o situaciones que normalmente no
deben producir esa reacción. A consecuencia de ello la persona evita las
situaciones en las que están presentes los elementos que disparan su
fobia.
Estos diagnósticos se agravan cuando se les añaden otros problemas
como consumo de drogas y alcohol, retraso mental, problemas familiares,
desempleo prolongado, ausencia de amigos, etc.